Bienvenidos

Espacio donde encontraras pensamiento cristianos y temas profundamente teológicos.
Todo esto tratado desde una perspectiva poética, simple y sobre todo fundamentada en la Biblia.
Mostrando entradas con la etiqueta Cristo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cristo. Mostrar todas las entradas

lunes, 7 de noviembre de 2011

Mejores Tiempos










«Cuando todo sea antes,
Y se cumpla lo prometido.
Cuando se apague la noche,
Y se agudicen mis sentidos.
Cuando no haya cargo de conciencia,
Cuando la justicia beba satisfecha.
Cuando el sol se apague,
Y la lumbrera sea la Luz inagotable.

Cuando Tú mar transforme nuestros corazones,
Y la verdad se apodere de nuestras emociones
» 


!Pienso, suspiro y anhelo!


Cuando esto suceda, 
nuestras almas satisfecha
cantara de nuevo la vieja canción:
«¡La muerte ha sido destruida!
¿Dónde está ahora su victoria?
¿Dónde está su poder para herirnos?»
El pecado  produce la muerte, y existe porque hay una ley.
¡Pero gracias a Dios, podemos vencerlo por medio de nuestro Señor Jesucristo!

sábado, 10 de septiembre de 2011

JUSTIFICADOS

Pero él los salvó por amor de su nombre, para hacer notorio su poder.(salmos 106:8)
El día que el ser humano comió del fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal ese mismo día ocurrió la desgracia.  Con este acto el pecado pasó a ser una condición innata del  hombre, una condición que desde ese instante le ataba al mal; esta posición provocada por su desobediencia le separaba de su creador rompiendo eternamente este santo vínculo.

El papel de la ley en la caída del hombre
La ley establecida por el mismos Dios exigía ser satisfecha, ya que fue transgredida, la ley reclamaba que se hiciera justicia.

Debido a la transgresión de la ley  toda la raza humana está condenada a muerte y no es que va ser condenada a muerte, sino que literalmente está condenada a muerte,
Sobre cada individuo pesa una condena que aunque no se ha ejecutado todavía, cierto es que  tarde o temprano se cumplirá la sentencia.

El papel de Dios ante la ley.
“La justificación es el acto por el cual Dios hace justo ante la ley a uno que es pecador.”
Ya que Dios no puede desobedecer la ley, debido a su carácter, Dios en su infinita misericordia decide salvar a los hombres ofreciéndose  Él mismo en expiación  por los pecados de la raza humana y de esta forma satisfacer la ley que exigía la muerte del transgresor.
El ministerio de la sustitución es el acto por el cual Dios decide encarnarse y tomar el lugar del transgresor y adoptar los pecados de los hombres y ofrecerse  ÉL como  transgresor ante la ley, para que de esta forma todos los que aceptan el sacrificio de Cristo puedan ser justificados ante la ley.

domingo, 21 de agosto de 2011

Y dio dones a los hombres.

En el día de la ascensión en el monte de los olivos, algunos de sus seguidores se reunieron alrededor del Maestro resucitado. Estoy seguro que los rostros de algunos de ellos no eran suficientemente expresivos  para mostrar  el asombro y quizás el desconcierto que estaban experimentando. 

Al rededor de 500 personas reunidas en lo alto de aquel bienaventurado monte que fue testigo de la más grande experiencia que pueda experimentar cualquier ser humano. 
Estaban apunto de recibir una gran promesa.
En medio de aquel mar de emociones, sus ojos fueron testigo de cómo las nubes envolvían al maestro a la vez que ascendía al tercer cielo donde habitan los seres vivientes, en su  profundo embeleso se escuchó un ángel con una peculiar voz pocas veces escuchada por hombres. 
El ángel  les habló refiriendo las conocidas palabras de la esperanza del Espíritu Santo.

Este gran hecho significó el inicio de los dones espirituales en los hombres elegidos. 
El apóstol Pablo lo refiere de la siguiente manera: Cristo Subiendo a lo alto, llevó cautiva la cautividad, Y dio dones a los hombres. 
El libro de los hechos  de los apóstoles nos brinda otro matiz sobre este particular, representando de la siguiente manera la elección del hombre  para salvación, y para el ministerio: ciertamente no socorrió a los ángeles, sino que socorrió a la descendencia de Abraham  (Hebreos 2: 25).

Este hecho ha ocasionado que mi mente no deje de pensar al respecto y  en mis limitados conocimientos he tratado de comprender tal asunto, pero no he encontrado la formula de calcular la inmensidad de la bienaventuranza de  los hombres al recibir tal comisión, desde mi punto de vista  lo menos que podemos hacer es vivir de rodillas frente al dueño de los ministerio y de una manera piadosa desempeñar  los mismos.
¡Quiera Dios que seamos hallados apto aquel hermoso día!

El Rey Vendrá


El Rey vendrá,
Sí, Él volverá. 

y esta vez como Rey soberano;
en su mano derecha traerá el cetro de justicia,
y en la palma de su siniestra los hechos de la raza humana.

 El Rey vendrá,
 Sí, volverá.
 Entonces la primavera será primavera,
 y será Él otoño para los que no creen en su nombre.
 Oh, será otoño para los hombres que no sean hallados justos.
 Las hojas de los malos ese día caerán.

 En el horizonte se ve.
 El rey viene,
 Si, viene.
 Lleno de gracia, compasión y justicia.
 En el horizonte se ve;
 la majestad esta aquí,
 JESÚS esta aquí.

Y será como océano,
Como esas olas que arropan la tierra;
Como viento que asola los bosques,
Como la fiera que devora a su presa,
Será como el que no avisa y te sorprende.
Será El quien consuma todas las cosas.
Visibles e invisibles.

 Será otoño para los que no sean hallados justos.
 La vid de los malos ese día no dará mas fruto, se secara.


Oh, tu que te burlas,
¿Por qué no te ríes ahora?
¿Por qué no gritas tus injurias y blasfemias contra Él?
¿Por que no vuelves a clavar esos clavos?
¿Y tú ponle otra vez esa espinosa corona?
¿Traspásale otra vez con esa lanza, buen centurión?
¿Y tu sacerdote, conjura otra vez por el Dios viviente que Este Hombre habla blasfemia?
¿Grita otra vez: blasfemia, blasfemia, blasfemia?
 


Oh, simple hombre mortal.
No te atreves,
No te atreves siquiera levantar tu rostro ante EL REY.
Oh, que insignificante eres ahora,
Polvo.
¿Se ha escondido tu poder?
¿Dónde está tu justicia?
¿Dónde los que te seguían?
¿Dónde están los que sobornaste?
¿Se han escondido?
¡Han corrido como los niños en medio de la noche!

 Al pensar estas cosas.
 Otra vez, entono la vieja canción:

 Aleluya, aleluya, aleluya.
¡En el horizonte se ve.
El rey viene,
Si, viene.
Lleno de gracia, compasión y justicia.
En el horizonte se ve;
La majestad esta aquí,
JESÚS esta aquí!

Y será como océano,
Como esas olas que arropan la tierra;
Como viento que asola los bosques,
Como la fiera que devora a su presa,
Será como el que no avisa y te sorprende.
Así será la venida de la Majestad.