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Espacio donde encontraras pensamiento cristianos y temas profundamente teológicos.
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domingo, 25 de junio de 2017

"Favor inmerecido"

Entendemos por “GRACIA” como ese favor por el cual Dios actúa en beneficio nuestro, sin que nosotros poseamos nada para mover a Dios a actuar en nuestro auxilio. La gracia es un acto de amor divino. Es la generosidad o magnanimidad de Dios hacia nosotros, seres pecadores y rebeldes. La gracia divina es el medio por el cual el padre nos atrae a Cristo a través de del Espíritu Santo. Sí, a nosotros, seres rebeldes y pecadores.
Así mismo es el medio por el cual se nos otorga todo talento, herramientas, todo don, todo ministerio y todo lo necesario para el buen funcionamiento de la iglesia.
La gracia nos otorga todo lo que somos y llegaremos a ser en Él. Es la base de toda justificación divina, la gracia posibilita la fe, que es la respuesta positiva a esa manifestación de misericordia inmerecida. Y es sabido por todos, que la fe posibilita mirar hacia Él (Mirad a mí, y sed salvos, todos los términos de la tierra: porque yo soy Dios, y no hay más. Isaías 45:22).

Por la gracia somos salvados del poder del pecado, somos librados del infierno y del dominio del Diablo. Somos ayudados a combatir y vencer nuestras debilidades. Somos capacitados para edificar a la iglesia de Cristo y somos dotados de herramientas para alcanzar a otros.
Es imposible concebir la cruz de Cristo, si no es a través de la gracia divina. Es imposible entender la regeneración, justificación, santificación, nuestra aceptación en la listas de los caminantes al cielo, sino fuera por la gracia vertida desde el corazón del padre sobre nuestras secas vidas.
Todos los milagros bíblicos, históricos y los producidos en nosotros a lo largo de nuestras vidas se entienden desde la perspectiva de la gracia, a través de esta podemos dilucidar el poder de nuestro Dios actuando en nuestras necesidad.

Muchos entienden, o mejor dicho creen que pueden comprar o ganar ese favor. Ningún favor se compra o se gana, por ello es favor. La gracia soberana y abundante de nuestro Dios es un regalo, nadie tiene que hacer nada para ser besado por la gracia de Dios. No depende de nosotros. (Así que no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia. Romanos 9:16).


Por otra parte, ese favor de Dios produce en nuestras vidas que seamos aceptados en la mayoría de los contextos, que nuestra presencia en muchos produzca placer, gozo, paz, etc. Y en consecuencia hace que muchos te sigan. Podríamos expresarlo de la siguiente manera, la gracia de Dios nos hace ser influyente.
Muchas personas son bendecidas, beneficiada por la bendición del favor de Dios en nuestras vidas. La gracia de Dios nos hace líderes.


miércoles, 9 de noviembre de 2011

La Resurrección Venidera

“No os maravilléis de esto; porque vendrá la hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación.” Juan 5:28, 29.


El tema de la resurrección venidera ha sido tema de debata a lo largo de la historia, se han formulado cientos de teoría, se han pronunciado miles de vaticino con respecto a la resurrección venidera.
Para los seres humanos siempre ha sido un tema de gran interés, debido a que todos los seres humanos nos enfrentamos a la realidad de la muerte, es por ello que es lógico que cada hombre y mujer ponga sumo interés en el tema de la muerte y sobre todo en la resurrección.

La Biblia es la única fuente de luz con respecto a este tema, es donde se encuentran los mínimos detalles, los argumentos, la forma y a quienes competen.
Es la Biblia el manual de revelación inspirado por Dios para revelarnos las cosas que sucederán. 



La doctrina de la resurrección de los muertos es característicamente una creencia cristiana. Utilizando la razón natural y con la ayuda de alguna escasa luz proveniente de la tradición o tomada en préstamo de los judíos, unos cuantos filósofos han entrevisto la inmortalidad del alma; pero que el cuerpo habrá de resucitar, que habrá otra vida para esta estructura corporal, es una esperanza iluminada únicamente por la revelación de Cristo Jesús. Los hombres no hubieran podido imaginar un portento tan grande, y por ende demuestran su incapacidad de inventar esa doctrina por el hecho de que todavía—igual que lo hicieron en Atenas— cuando oyen acerca de la resurrección por primera vez, se dedican a burlarse de ella. “¿Vivirán estos huesos secos?,” sigue siendo todavía la burla del incrédulo. Spurgeon       
                                                                 
La resurrección venidera establece que cada persona después de la muerte resucitará, tendrá una nueva vida y que esta vida será inmortal, será lo que la Biblia denomina la vida eterna en el caso de los salvados, y condenación eterna en el caso de los que por sus actos san condenado por el supremo juez.
La Biblia establece que cuando la resurrección se lleve a cavo cada persona que haya muerto resucitara, no solo se levantara su alma, sino que se levantara con un nuevo cuerpo.
Es cierto que el cuerpo que poseemos se convertirá en polvo debido a la caída en el huerto del edén, pero el día de la resurrección se le otorgará a cada individuo un cuerpo inmortal.

En ese día las tumbas tendrán que entregar a sus muertos al igual que los océanos, así mismo cada rincón del planeta donde se encuentren la mínima partes de restos humanos tendrán que ceder ante el poder de aquel que llamará a cada individuado de nuevo a incorporarse. Se repetirá otra vez lo dicho, Lázaro sal fuera. Todos los muertos oirán su voz.

Es maravilloso saber que cada átomo, molécula y partículas que compone el cuerpo humano el día de la resurrección, otra vez se unirán hasta formar de nuevo un cuerpo con una peculiaridad divina, será inmortal.

La resurrección de los muertos es enfatizada en la biblia de manera persistente,
Os dejo algunos versos que hablan de la resurrección venidera:

2 Corintios 4:14
Sabiendo que aquel que resucitó al Señor Jesús, a nosotros también nos resucitará con Jesús, y nos presentará juntamente con vosotros.

Lucas 21:36
Mas velad en todo tiempo, orando para que tengáis fuerza para escapar de todas estas cosas que están por suceder, y podáis estar en pie delante del Hijo del Hombre. 
Colosenses 1:22
sin embargo, ahora El os ha reconciliado en su cuerpo de carne, mediante su muerte, a fin de presentaros santos, sin mancha e irreprensibles delante de El,
Juan 5:28, 29.
No os maravilléis de esto; porque vendrá la hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación.
La doctrina de la resurrección es una lámpara encendida por la mano que una vez fue perforada. Es en verdad, en algunos aspectos, la piedra angular del arco cristiano. 
En nuestra santa fe está vinculada con la persona de Jesucristo, y es una de las joyas más resplandecientes de Su corona. ¿Qué tal si la llamo: la sortija del sello que está en Su dedo, del sello con el cual ha demostrado, de manera concluyente, que posee la autoridad de Rey y que ha salido de Dios? Puesto que la doctrina de la resurrección es vital para el Evangelio, debería ser predicada mucho más frecuentemente de lo que es expuesta.

domingo, 21 de agosto de 2011

El Rey Vendrá


El Rey vendrá,
Sí, Él volverá. 

y esta vez como Rey soberano;
en su mano derecha traerá el cetro de justicia,
y en la palma de su siniestra los hechos de la raza humana.

 El Rey vendrá,
 Sí, volverá.
 Entonces la primavera será primavera,
 y será Él otoño para los que no creen en su nombre.
 Oh, será otoño para los hombres que no sean hallados justos.
 Las hojas de los malos ese día caerán.

 En el horizonte se ve.
 El rey viene,
 Si, viene.
 Lleno de gracia, compasión y justicia.
 En el horizonte se ve;
 la majestad esta aquí,
 JESÚS esta aquí.

Y será como océano,
Como esas olas que arropan la tierra;
Como viento que asola los bosques,
Como la fiera que devora a su presa,
Será como el que no avisa y te sorprende.
Será El quien consuma todas las cosas.
Visibles e invisibles.

 Será otoño para los que no sean hallados justos.
 La vid de los malos ese día no dará mas fruto, se secara.


Oh, tu que te burlas,
¿Por qué no te ríes ahora?
¿Por qué no gritas tus injurias y blasfemias contra Él?
¿Por que no vuelves a clavar esos clavos?
¿Y tú ponle otra vez esa espinosa corona?
¿Traspásale otra vez con esa lanza, buen centurión?
¿Y tu sacerdote, conjura otra vez por el Dios viviente que Este Hombre habla blasfemia?
¿Grita otra vez: blasfemia, blasfemia, blasfemia?
 


Oh, simple hombre mortal.
No te atreves,
No te atreves siquiera levantar tu rostro ante EL REY.
Oh, que insignificante eres ahora,
Polvo.
¿Se ha escondido tu poder?
¿Dónde está tu justicia?
¿Dónde los que te seguían?
¿Dónde están los que sobornaste?
¿Se han escondido?
¡Han corrido como los niños en medio de la noche!

 Al pensar estas cosas.
 Otra vez, entono la vieja canción:

 Aleluya, aleluya, aleluya.
¡En el horizonte se ve.
El rey viene,
Si, viene.
Lleno de gracia, compasión y justicia.
En el horizonte se ve;
La majestad esta aquí,
JESÚS esta aquí!

Y será como océano,
Como esas olas que arropan la tierra;
Como viento que asola los bosques,
Como la fiera que devora a su presa,
Será como el que no avisa y te sorprende.
Así será la venida de la Majestad.